En las últimas semanas, la violencia se ha intensificado en la zona dejando miles de civiles muertos y comunidades enteras atrapadas.
Se estima que más de 260.000 personas permanecen sitiadas en El Fasher, sin alimentos, agua, ni refugio seguro. Una situación que se refleja en los testimonios de familias que huyen a pie durante días, agotadas y sin nada que comer.
La población civil en Sudán, y especialmente los niños y niñas, pagan el precio más alto de esta crisis.
No podemos mirar hacia otro lado.
El colapso de los servicios básicos, el bloqueo de la ayuda y la violencia generalizada están provocando una emergencia humanitaria sin precedentes:
Las niñas son las más afectadas: cuando escasea la comida, ellas suelen ser las últimas en comer y, en situaciones de hambre extrema, aumentan los matrimonios infantiles y la violencia de género.
Cada día que pasa sin ayuda, más vidas se pierden en silencio.
Desde Plan International, trabajamos en Sudán desde hace más de 45 años respondiendo a las necesidades de las familias desplazadas y refugiadas.
Nuestra acción se centra en la protección infantil, la educación en emergencias, la nutrición y el acceso a agua y saneamiento, colaborando estrechamente con socios locales para llegar a las comunidades más afectadas.
Nuestra prioridad es proteger a las niñas y mujeres jóvenes, que son las más expuestas a la violencia, el matrimonio infantil y la desnutrición.
Seguimos comprometidos con Sudán y preparados para ampliar nuestra respuesta en cuanto el acceso humanitario lo permita, porque la infancia y sus derechos deben ser protegidos incluso en medio del conflicto.
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